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martes, 25 de octubre de 2016

La importancia de filtrar en la vida.. y en los negocios

Sorted Modulex


Hace unos meses tuve una conversación con mi amigo Galo, empresario con muchos años de experiencia, que me resultó especialmente instructiva. Esta conversación me ha venido a la mente después de un post que ponía ayer un amigo en una red social en la que hablaba sobre que se sentía defraudado con algunas personas. Realmente esta mala experiencia que mi amigo relataba en este post estaba teniendo un coste emocional para él.

Estábamos en una feria y mientras tomábamos un tentempié recibió unas cuantas llamadas. Atendió todas, aunque estábamos en medio de una comida, pero sin embargo una de ellas directamente la rechazó. Al principio me quedé un poco asombrado y como tenía confianza con él decidí preguntarle porqué había decidido aceptar el resto y rechazar una de ellas.

Me contestó que todos eran contactos A y una era de tipo C.

Me contó que tenía a sus contactos ordenados en función de la facturación que le hacían (si eran clientes) o que les hacía él (si eran proveedores). Tenía clasificados los contactos con tres letras: A, B y C. Los contactos A eran del 20% que le generaban el mayor negocio, los contactos B eran del 70% del medio y los contactos C eran el 10% restante.

Su norma era que los contactos A podían interrumpirle a cualquier hora del día, los contactos B únicamente en horario laboral y los contactos C directamente los remitía al correo electrónico.

Cada año, dedicaba un par de horas a volver a clasificar sus contactos mediante una aplicación y los renombraba con la facturación actualizada.

Personalmente intento atender por igual a todos mis clientes, los que me generan negocio, claro. Hay algunos que cuando miras las cifras de compra de un año y ves que no te han comprado nada, pues realmente te planteas muchas cosas, en especial si te ocupan mucho tiempo para luego no generar nada de negocio efectivo.

Pero realmente esta conversación con mi amigo, que es un empresario de éxito (lo que quiera que eso signifique) nos llevó a otros temas más personales.

Galo y yo terminamos hablando sobre lo importante que es filtrar en la vida, más aún cuando mucha gente va pasando por tu vida, ya sea empresarial o personal.

Me contó que una de las historias que le contaron en una charla a la que asistió le resultó de mucha ayuda. Más o menos era así:
Imagina que vas subiendo una montaña muy alta. En la base de la montaña encontrarás a mucha gente, toda aquella que quiere llegar a la cima. Conforme vayas subiendo, el número de personas que encontrarás irá disminuyendo, y por el camino encontrarás a personas que bajan y suben al igual que tú. De estas personas con quienes te cruces en tu camino hacia la cima, habrán personas que habrán llegado a lo más alto y te animarán a seguir adelante, y personas que no han sido capaces y cansadas han decidido volver a bajar. Estas últimas son aquellas que te desanimarán porque creen que si ellos no han sido capaces, nadie lo será.
Tienes que prestar atención únicamente las opiniones de las personas que te animen a seguir adelante. Las opiniones de aquellos que te hablen de que no se puede llegar deben ser tomadas únicamente como ejemplo de lo que no hay que hacer. Si te han dicho que han intentado subir por el camino A y que está bloqueado, tú debes de probar el camino B. Aprovecha su conocimiento, que les ha costado dolor.
Aprende a filtrar las opiniones que te animen a seguir adelante y obviar aquellas que puedan minar tus ganas de subir.
La vida es esto, una continua subida hacia una cima que realmente no existe y donde te cruzarás con multitud de personas que pueden animarte o no.
Es tu decisión elegir las opiniones que más te van a beneficiar
Está claro que en la vida no se le puede caer bien a todo el mundo y además eso es lo correcto. Un sacerdote que me dio clase de Religión en mis años en educación secundaria, nos decía que nunca nos fiásemos de alguien que gustase a todo el mundo porque eso querría decir que a cada persona le decía una cosa diferente. Muchas veces cometemos el error de querer caer bien a todo el mundo y eso no es posible. 

Se dice que tardas sólo unos segundos en saber si alguien te va a caer bien o no. Esa opinión primaria luego puede ser confirmada o no por el tratamiento que tengamos durante el resto de la relación personal, pero al fin y al cabo se trata de algo primario, basado en nuestro cerebro más primitivo. No se trata de decisiones meditadas sino instintivas.

Selecciona muy bien las personas con quienes te relacionas porque encontrarás personas que te ayuden en tu camino animándote y aportando cosas positivas a tu vida; y también encontrarás personas que no te aporten nada a la vida.

A veces hay que ser más radicales aún, y descubres que ciertos entornos en los que te desenvuelves tampoco aportan nada a tu vida y no te hacen crecer como persona.

En el caso de personas o entornos que no aporten nada a tu vida o que incluso te cuesten recursos emocionales no dudes nunca... déjales marchar en paz.

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