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domingo, 3 de mayo de 2015

Charlas motivadoras: la conexión es el secreto

Satya Nadella
Foto por Buphinder Nayyar (Creative Commons)

Hoy me ha sorprendido Twitter: una persona a la que admiro por su trabajo me ha comentado que está preparando algunas charlas para motivar en empresas y me ha preguntado qué consejos podría darle para la elaboración previa y el desarrollo de las charlas.

A la hora de elaborar charlas motivaciones tenemos que tener en cuenta que se trata de enamorar, conquistar a nuestros oyentes. Para enamorar lo mejor es elaborar una historia mediante la cual enlacemos nuestro mensaje con esa persona o personas. Hay que conseguir que la persona haga suyo el mensaje que queremos compartir.

En el caso de una empresa, por ejemplo, habrá que intentar averiguar todo lo que podamos sobre esa empresa: orígenes, fases críticas, evolución en el tiempo, situación actual, etc. Intentemos enlazar la historia de la empresa con el mensaje que queremos transmitir. Lo ideal es tener claro un discurso o una idea que queremos transmitir y luego adecuarla todo lo necesario a la empresa a quien nos dirijamos.

Una vez que tengamos esa idea clara de la unión entre "historia empresarial" - "idea a transmitir" no está de más hacer una primera reunión con alguien de la empresa que pueda orientarnos sobre si la unión es correcta o no. Tal vez haya algún detalle de la historia que no se nos haya contado.

Si por ejemplo, en una empresa acaban de perder hace poco a un cargo directivo, no es elegante hablar sobre que nadie es imprescindible, o al menos hay que hacerlo con cierto tacto para no herir sensibilidades. Construiremos un primer discurso "casi" definitivo. Con este primer discurso, podemos dirigirnos a una segunda reunión con nuestro enlace en la empresa para comprobar que todos los puntos son adecuados a la empresa.

También es posible que la empresa esté especialmente interesada en que se trate algún tema. Por ejemplo, un amigo tuvo que dar una charla en una empresa que iba a ser comprada por otra. El punto que la empresa quería que se tocase era la supervivencia y cómo a veces hay que tomar decisiones difíciles y salir de la zona de confort para seguir adelante.

Las bromas y chistes pueden estar bien, pero hay que tener en cuenta que no estamos en un monólogo cómico, sino que la esencia de la charla está en transmitir el mensaje. El humor debe de ser un instrumento, pero no el fin.

El secreto último de las charlas motivadoras está en establecer un nexo con quien tenemos enfrente... básicamente como en todo en la vida.

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