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viernes, 24 de octubre de 2014

Ahogarse en el mar o coger un salvavidas

Salvavidas
Foto por Andrés Nieto Porras (Creative Commons)

Normalmente en el pensamiento estratégico empresarial dedicamos demasiado tiempo al análisis del problema. No hay pocas ocasiones en las que un cliente pasa las tres cuartas partes de la conversación explicándome lo ocurrido y porqué ha ocurrido, sin darme más información al respecto de posibles soluciones.

El análisis de lo ocurrido es muy importante pero sirve sólo como una explicación para llegar a la fase definitiva: tomar decisiones. Existen siempre decisiones posibles, multitud de ellas, pero si nos quedamos en el mundo del análisis nunca llegaremos a ellas.

Si en un momento dado ves que tu colaborador, ya sea cliente, proveedor o empleado, dedica demasiado tiempo a la fase de análisis de lo que ocurre o ha ocurrido, hazle ver que lo realmente importante no es lo que ha ocurrido sino las decisiones que vamos a tomar a partir de ahora para solucionar el asunto.

En una ocasión un cliente me contaba que había cierto mal ambiente en la empresa por asuntos personales y externos a la empresa entre dos personas que cada vez que se cruzaban o se veían por la oficina se dedicaban unas lindas palabras. Las dos personas eran buenos trabajadores pero sus asuntos personales los habían traído al trabajo.

Su supervisor dedicó más de una hora en explicar todo lo ocurrido entre aquellos individuos. Cuando mi cliente llevaba demasiado tiempo con el mismo asunto, dijo “Bien, dejemos los asuntos personales a un lado y las razones de uno y otro. Resumiendo: no pueden verse.”

El caso es que lograron simplificar el asunto de forma muy clara y rápida: tenían que separarlos. No importaba cual fuese la causa. Aportaban gran valor a la organización, pero su relación personal estaba arruinando su potencial individual y también empezaba a influir en el resto de sus compañeros de departamento.

La solución fue bastante sencilla. Se les ofreció a ambos un traslado de oficina y esta simple decisión supuso un cambio genial para los dos. Uno de ellos aceptó el traslado y el otro no, pero la solución había llegado. La nueva planta donde trabajaba quien aceptó el traslado, se encontraba a unos cientos de kilómetros, suficientes como para que no coincidieran nunca. La solución aportada hizo que aumentase la producción tanto en un departamento como en el otro de nueva incorporación.

Si hubiéramos dejado hablar al supervisor sobre los dimes y diretes de aquel asunto personal, posiblemente a día de hoy seguirían hablando de este asunto y contando todos los detalles de la discusión que mantenían.

Cuando estás en la fase de análisis estás bañado por los problemas y circunstancias que te rodean y te mojan hasta dejarte sin fuerzas, pero en el momento que has encontrado un salvavidas-solución debes de agarrarte a él.

Dedica a la fase de análisis el tiempo junto y aporta soluciones claras de forma rápida. Como me dijo una vez una persona a quien aprecio: “Dedicamos tiempo mental a cosas sin sentido con soluciones muy rápidas, pero nos gusta regodearnos en la desgracia.”

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