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sábado, 3 de enero de 2015

Es bueno aburrirse de vez en cuando

Bored Drama Queen
Foto por Anne Swoboda (Creative Commons)
Existe la creencia generalizada de que hay que hacer actividades divertidas y muy creativas para conseguir fomentar la creatividad. Si bien es una de las partes adecuadas, existe otra parte bastante desconocida.

Una persona que conozco, pasaba tanto tiempo haciendo actividades como asistir a fiestas alternativas, visitar exposiciones de nuevo arte y fotografía abstracta y viajar en busca de nuevas experiencias, que realmente no le quedaba mucho tiempo libre para pensar.

Esta persona me decía que estaba pasando una época de tanta saturación de estímulos externos que le resultaba imposible dedicarse a crear nuevas cosas para su diversión (le encanta la fotografía) y que además le resultaba harto difícil resolver algunos de los asuntos que requerían de su creatividad en el trabajo. Su fotografía, al principio creativa y muy sugerente, había caído en una rutina en la que se repetían las formas y los conceptos de forma completamente anodina. Había caído en una espiral repetitiva de conceptos y formas.

En mi opinión, lo que le ocurría es que estaba tan lleno de estímulos externos que no tenía la posibilidad ni de aplicarlos ni de escuchar a la voz creativa que existía en su interior, y que todos tenemos. Además, esa sobreexposición a estímulos externos terminaba por hacer que sus creaciones más actuales se pareciesen sospechosamente a las que él había visto anteriormente. Realmente no se estaba dedicando a crear, sino a realizar copias, más o menos veladas, de lo que habían visto anteriormente.

A Walk Among Autumn Beeches
Foto por Mats Hagwall (Creative Commons)
Le propuse que pasara una semana de rutina absoluta: del trabajo a casa y de casa al trabajo, dando largos paseos por los bosques cerca de su casa. Le indiqué que dejase el teléfono móvil desconectado durante estos paseos y que no escuchara música, que se dedicase a escuchar los sonidos de la naturaleza, el canto de un pájaro, el sonido de sus pasos sobre la hierba aún mojada por el rocío de la mañana. Le indiqué que llevase una pequeña libreta de papel o una grabadora para guardar los pensamientos que le surgiesen durante los paseos.

No le di más instrucciones que éstas.

Cuando volví a hablar con él al cabo de esa semana, me dijo que tenía un montón de nuevas ideas que habían surgido durante esos largos paseos y que tenía nuevos proyectos que iba a poner en marcha en los siguientes meses. Además, me dijo que su trabajo había mejorado, ya que podía pensar de forma más fluida.

Es importante intercalar los periodos de estímulos creativos con otros de "aburrimiento" para darnos tiempo de pensar, procesar y crear nuevas ideas. En este caso se trataba de  largos paseos por el campo, pero igual pueden ser introducir datos dentro de hojas de cálculo, hacer fotocopias, dar paseos por la ciudad, etc. Se trata de cualquier proceso en el que nuestra mente no requiera trabajar y que facilitará la creación de nuevas ideas.

Otra posibilidad de que puedes utilizar y que resulta muy interesante es asistir a clases de meditación en grupo o hacer meditación tu mismo en casa, de forma que puedas realizar una introspección que sacará todo lo bueno que hay en ti.

Todo esto puede parecer aburrido, y tal vez lo sea, pero realmente el aburrimiento puede ser muy fructífero.

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