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viernes, 26 de diciembre de 2014

Abusa de los novatos

Men at work
Foto por reynermedia (Creative Commons)

Antes de nada, que nadie malinterprete el titular. Normalmente cuando se recibe a alguien nuevo en una empresa, especialmente si se trata de alguien joven, se trata de no darle responsabilidades y dejar que simplemente se empape del espíritu de la empresa en la que va a entrar. Incluso en ocasiones se mide su progreso en la empresa en función de que se adapte a la forma de trabajar en la organización y sobre todo sin que cuestione los métodos de trabajo que llevan muchos años funcionando sin dar problemas, aunque se obvia la posibilidad de que exista una forma mejor de trabajar.

Es por esto que en ocasiones no viene mal apostar por dar responsabilidad o preguntar sobre asuntos de gestión de la empresa a los recién llegados, ya sean jóvenes o mayores, con o sin experiencia. Aportan una visión fresca de la forma de trabajar y es posible que si vienen de empresas anteriores, puedan aportar nuevas visiones y métodos de trabajo que no hemos utilizado de forma normal.

Para evitar que sean cuestionados por sus compañeros, es interesante llegar a un trato por el que durante un tiempo en las primeras semanas de trabajo en la empresa, tengamos reuniones semanales  a solas con el recién incorportado. En estas reuniones se debe discutir la forma de trabajar en la organización y estar abierto a nuevos puntos de vista y métodos que sean susceptibles de mejora. Si estas reuniones las tuviéramos en conjunto con el resto de compañeros, estoy seguro de que surgiría la frase manida de "Siempre se ha hecho así y funciona, ¿porqué cambiarlo?" Mi respuesta a esta frase siempre es la misma: "Tal vez descubras que al cambiarlo se trabaja mejor".

Es importante también destacar la visión que aportan sobre el trato al cliente y la percepción que el cliente tiene sobre nosotros. Nuestra imagen no es lo que nosotros creemos, sino lo que el cliente cree que somos. Los clientes suelen estar más abiertos a aportar nuevas ideas y comentar los problemas y métodos de trabajo que no terminan de convencerles, con los recién llegados a la empresa. Si estas nuevas personas incorporadas tienen dotes de comunicación y trato con el cliente, podemos utilizarlas durante algún tiempo en atención al cliente, presentándose como alguien recién llegado. Así, conseguiremos que el cliente se muestre más abierto a dar su opinión sobre lo que piensa de nosotros. Este es otro aspecto que podemos recibir en las reuniones semanales de evaluación.

No olvides que se trata de un abuso "bueno", es decir, no le asignes horas interminables de tareas, porque de esta manera lo que es más probable que consigas es que cierre sus puertas a la innovación ciñéndose a los procedimientos establecidos, y lo que queremos es exactamente lo contrario: que nos aporte nuevas ideas frescas.

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