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martes, 30 de diciembre de 2014

Si aprietas demasiado, al final explotará

24.MidtownWest.TimesSquare.NYC.6sep07
Foto por Elvert Barnes (Creative Commons)
Hace algunos meses leí una noticia que informaba de la "rebelión" de ciertos empleados de la empresa americana Abercrombie & Fitch (http://goo.gl/XLvEmj) que se quejaban de los excesivos requerimientos internos y de trato por parte de sus managers de tienda. Algunos de ellos se quejaban de lo mal pagados que estaban y de los altos requerimientos físico-estéticos que se les exigían, llegando al despido si el empleado no cumplía con los estándares estéticos de la empresa.

Por una parte entiendo a los empleados, y desde luego yo no podría trabajar en esa empresa (ni querría hacerlo), al menos de cara al público y sin camiseta, aunque os puedo asegurar que hay gustos para todo. Sin embargo me ha dado que pensar en varias ocasiones desde que salió la noticia y finalmente me he lanzado a escribir sobre ello.

Muchas veces los managers de las empresas no son conscientes de que ponen gran cantidad de información y conocimientos acerca del funcionamiento interno de la empresa en manos de personas que son empleados en el presente, pero que en el futuro pueden no serlo. El know-how de las empresas actuales es el principal activo que tienen y que se personaliza en sus empleados que reciben formación continua sobre la forma de trabajar y de realizar cada uno de los procedimientos que tienen lugar dentro de la organización. Si el funcionamiento es correcto, todo va bien, pero si hay errores, abusos de poder por parte de los coordinadores o comportamientos inadecuados, cuando esos empleados dejen de serlo, contarán lo que ocurre dentro de la empresa.

Explosion de ballon Polyptyque
Foto por Mickaël (Creative Commons)
Por suerte o por desgracia, la realidad es que en la actualidad el tiempo medio que pasamos trabajando en la misma empresa cada vez es menor. En España, a 10 de Diciembre de 2014 el 40% de los contratos duraba menos de un mes (http://goo.gl/Lu7LIA). Esto no es óbice para olvidar que posiblemente muchos de esos contratos luego se vuelven a realizar con la misma empresa, pero otros muchos se desempeñan en empresas diferentes. Lo bueno de esto, si es que podemos sacar algo bueno de la precariedad laboral, es que se aprende a desempeñar muchas tareas diferentes.

La parte negativa para los empleadores es que prácticamente tienen que estar en continua formación (que no formación continua, que es algo diferente) de nuevos empleados y que los que se van de la empresa pueden contar por ahí lo que se hacía dentro de la empresa: tanto lo bueno como lo malo.

En el caso de Abercrombie & Fitch (http://goo.gl/XLvEmj) vemos los efectos que esto puede producir si en la empresa no se trabaja a gusto. También he visto esto en algunas empresas, personal que proviene de una empresa anterior hablando mal de su anterior trabajo.

No olvidemos que esto produce una cascada de efectos colaterales:

- En los clientes potenciales: ¿Realmente quiero comprar a una empresa que trata así a sus empleados?
- En los empleados salientes: ¿Realmente quiero volver a trabajar en una empresa con una política empresarial igual? ¿Quién me garantiza que no me volveré a encontrar con el mismo problema?
- En los nuevos empleadores potenciales: ¿Si este empleado se queja de su anterior trabajo, quien me dice que no hablará mal de nosotros también si decidimos prescindir de sus servicios?
- En los empleados que siguen en la empresa: ¿Deberíamos de salir de esta empresa donde somos tan maltratados?
- En los empleados potenciales: ¿Realmente quiero entrar en una empresa donde se trata tan mal a su personal?
- En la competencia (la única beneficiada): ¿Veis como no se puede trabajar con esa gente? ¡Trabajad con nosotros! ¡Compradnos a nosotros! ¡Somos la salvación a tanta injusticia!

Lo mejor para estos casos es como siempre me suelen decir mis lectores, lo más obvio pero que alguien tiene que poner por escrito: trata a tus empleados como te gustaría ser tratado en sus condiciones. Presiónales para que hagan su trabajo como debe de ser, pero no tanto como para que exploten al salir. Puedes estar seguro de que no hablarán mal de ti mientras que sigan en la empresa, pero una vez fuera dirán lo mal que lo pasaron.

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