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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Enseña tus intimidades

Numbers
Foto por Krissyho (Creative Commons)
Un cliente y amigo mío me decía que tenía que aplicar una reducción de sueldos a todos los empleados. Los rumores sobre esta polémica decisión empezaron a correr por la empresa. No era raro el día en el que al irse acercando al pequeño office donde tenían una mesa para comer algunos empleados o hacer una pausa para tomar un café, mi amigo encontraba un acalorado debate que cesaba de improviso cuando él se acercaba y los demás se daban cuenta de su presencia. Los codazos entonces eran evidentes entre aquellos que aún seguían comentando la posibilidad de la decisión.

En muchos casos la percepción de la empresa desde los niveles superiores de la organización es algo frío y que no interesa, aunque realmente el problema no es que no interese, sino que las cifras y números no se explican ni se comunican a toda la empresa. Se tiene la percepción de que los márgenes operativos, cifras de ventas e incluso costes salariales son las intimidades de la empresa que no se deben compartir ni con el personal de dentro de la empresa. 

Mi buen amigo decidió dar una charla a todos los empleados durante la semana siguiente, convocándolos el siguiente viernes por la tarde a primera hora sin indicar el tema que se trataría. Esto hizo que muchos de los empleados dieran ya por seguro que el viernes siguiente se informaría de la reducción de sueldos en toda la plantilla. Las charlas en la sala de café subían de tono y ya prácticamente se pedía la cabeza de los malos gestores que habían llevado a la empresa a aquella situación.

Sin embargo, mi buen amigo no habló sobre reducción de sueldos, sino que puso en perspectiva las ventas y márgenes operativos y cómo habían variado en los últimos siete años. Si bien en años anteriores se ganaba mucho más, en la actualidad estaban rozándose los márgenes operativos de la empresa y en algunas operaciones se llegaba a perder margen: había que tomar decisiones. Les hizo partícipes en la situación económica de la empresa mediante gráficos que todo el mundo pudiese entender, desde los contables hasta las personas encargadas de administración, atención al cliente o limpieza de las oficinas.

"Esto es todo lo que tengo que decir de momento, pero tomaremos decisiones para la supervivencia de la empresa" - y terminó la charla.

Durante la siguiente semana las charlas clandestinas en la zona del café se convirtieron en debates mucho más abiertos en los que las diferentes propuestas de solución surgían por si solas. En la siguiente reunión de todo el personal para tomar decisiones, la dirección decidió reducir el sueldo de forma proporcional a las necesidades de capital de la empresa, todo esto explicando debidamente con cifras y gráficos de pronósticos según una reducción u otra. 

La resistencia a la disminución de sueldos en este caso fue mucho menor, ya que todos sabían la realidad de la empresa. Se había adquirido el compromiso por parte de todos, se percibían como parte del grupo empresarial que había que salvar y nadie quería abandonar el barco porque todos eran parte del mismo equipo.

El compromiso por parte de todo el personal fue total e incluso se pudo volver a los salarios anteriores en pocos meses, dado que el trabajo fue mejor desarrollado y la situación del mercado también ayudó a ello.

Dar a conocer las realidades de la empresa favorece el entendimiento por parte del personal de las decisiones que se tienen que tomar. 

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