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martes, 27 de mayo de 2014

La gente enfadada cambia las cosas



¿Quieres conseguir un cambio verdadero y prolongado? Enfada a la gente.

La gente enfadada es la que consigue los cambios más significativos en las empresas e incluso en las personas. Ese enfado no tiene porqué provenir directamente de cosas que hagamos mal, el simple enfado que se consigue de las personas al intentar cambiar procedimientos hará saltar esa chispa que nos llevará al cambio.

Un amigo me comentó que en su empresa estaban cambiando el sistema informático y que la irritación a la que estaba llevando este proceso, hizo salir a la luz muchos más problemas de gestión en la empresa. En este caso, una primera chispa hizo saltar todo el combustible volátil que estaba en suspensión en el ambiente y que hizo saltar por los aires el edificio.


Esta explosión hizo saltar por los aires la organización y consiguió cambiar muchas cosas y propició un cambio verdadero en la empresa.

Si quieres sacar lo mejor de algunas personas, lo mejor que puedes hacer es enfadarlas para que te digan la verdad de lo que opinan sobre la organización y el desarrollo de los procedimientos.

En una cierta empresa que conozco, un trabajador no trataba a los clientes como era debido, pero nadie decía nada porque las cosas siempre habían sido así. En un momento dado un cliente decidió quejarse directamente a la dirección de la empresa y las cosas empezaron a cambiar. La indignación del empleado que no trataba al cliente como era debido se transmitió al resto de empleados de la empresa, pero no ocurrió una rebelión contra la dirección, sino que se admitió como incorrecto el comportamiento del empleado citado y se asumió que había que “mimar” más a los clientes. Mi pregunta es: ¿Nadie se había dado cuenta antes? Sí, claro que se habían dado cuenta y esa ligera disconformidad era el combustible que estaba en el ambiente y que luego explotó.

Como dirían Héroes del Silencio: “Todo arde si le aplicas la chispa adecuada”.

La furia no tiene que partir de los clientes. Los clientes sólo son la chispa, pero la furia verdadera debe de venir de los empleados que son los verdaderos elementos de cambio en la empresa. 

Cuando intentamos cambiar algunos procedimientos en una empresa, hacemos surgir la resistencia al cambio que siempre ha existido y seguirá existiendo en el mundo. Este estado de “nerviosismo” y fastidio, hará salir más fácilmente otros procesos de la empresa, aparte del que estamos cambiando, que posiblemente requieran de una revisión.

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