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sábado, 14 de junio de 2014

Quieres esas uvas y vas a conseguirlas


En psicología hablamos de disonancia cognitiva cuando la diferencia entre nuestras emociones, ideas o creencias y lo que realmente ocurre en el mundo real, el comportamiento diario, es diferente. Esto nos produce un dolor o sufrimiento que el cerebro intenta mitigar modificando nuestros pensamientos.

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Esopo
Era una tarde muy soleada y calurosa. Una zorra, que había estado cazando todo el día, estaba muy sedienta.
“Cómo me gustaría encontrar agua”, pensó la zorra.
En ese momento vió un racimo de uvas grandes y jugosas colgando muy alto de una parra. Las uvas parecían maduras y llenas de zumo.
“¡Oh, oh!” dijo la zorra mientras la boca se le hacía agua. “ El zumo dulce de uva sacia my sed!”.
La zorra se puso de puntillas y se estiró todo lo alto que pudo, pero las uvas estaban fuera de su alcance.
No queriendo abandonar, la zorra tomó impuso para alcanzar las uvas. Fue inútil, no pudo alcanzar las uvas.
La zorra saltó y brincó una y otra vez pero no pudo alcanzar las uvas en ninguna ocasión. Al final la zorra estaba más sedienta y cansada que nunca.
“¡Qué tonta soy!” dijo la zorra con rabia. “Las uvas están verdes y no se pueden comer. De todas maneras, ¿para qué las querría?.
Y así se marchó la zorra.

En esta fábula de Esopo, vemos claramente lo que queremos decir: la zorra se autoconvenció de que no necesitaba las uvas, para no asumir que era incapaz de cogerlas.

Si por ejemplo compramos un coche en el que nos hemos gastado una cantidad de dinero considerable, reconocer que el coche tiene un fallo y no funciona correctamente nos costará mucho esfuerzo. Buscaremos entonces otras excusas como que necesita más tiempo de rodaje, que el mecánico no sabe lo que hace, o cualquier otra circunstancia externa al propio coche. Haremos todo esto antes que reconocer que nos equivocamos al elegir el coche y que definitivamente es una basura, pondremos montones de circunstancias por delante. También estos asuntos sirven para reafirmar que nuestra posición era correcta y el coche fue bien elegido por nosotros, y el problema viene del exterior.

Sin embargo, digamos que compramos un paquete de chicles y no nos gusta el sabor en absoluto. Seguiremos masticando uno tras otro todos los chicles hasta acabar el paquete y lo saborearemos pensando y diciendo a los cuatro vientos que “no está tan mal” o definitivamente lo tiraremos a la basura después de la primera experiencia desagradable y no volveremos a hablar de ello.

La diferencia entre una circunstancia y la otra está en el costo económico que nos ha supuesto al bolsillo la compra de uno y otro bien. En la primera situación, es muy difícil asumir que nos hemos equivocado y que hemos tirado a la basura muchos miles de euros. En la segunda, resulta mucho más fácil asumir que nos hemos equivocado al comprar un paquete de chicles de un par de euros como máximo. 

Lo que se intenta es evitar el sufrimiento de admitir los propios errores.

Steve Jobs era capaz de todo lo contrario. Conseguía atraer a sus empleados hasta el denominado “Campo de Distorsión de la Realidad” o RDF en inglés. Al contrario de convencerse a si mismo de que no era capaz de hacer algo, era capaz de convencer a los demás de que ese algo sí era posible. Este término empezó a acuñarse cuando el equipo de desarrollo del primer Macintosh se desanimaba, y Jobs, con una mezcla de encanto, carisma, valentía, exageración, marketing y persistencia, conseguía convencerles de que eran capaces de desarrollar un ordenador que sería un antes y un después en el mundo de la informática.

No hablo de caer en la locura de creer en lo completamente imposible. Se trata de ver la parte positiva y minimizar la influencia de la negativa hasta conseguir animar a los equipos. Para ello lo principal es que nosotros mismos nos creamos que son capaces de hacerlo. No hablo de decir la típica frase vacía de “Sé que sois capaces” sino de animarles de forma sincera porque realmente lo creemos.
Todo parece imposible hasta que alguien lo hace realidad.

Consigue ese carisma autoritario para ti y para los demás de forma que creas y crean que sois capaces de hacer lo que sea necesario para conseguir vuestros objetivos. 

Si no llegas a las uvas, no te convenzas de que no las necesitas. Busca una piedra donde apoyarte o alguien que te ayude a conseguirlas.

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1 comentario:

  1. Disonancia cognitiva... en efecto; siempre que algo duele, molesta... cualquier tipo de error que cometemos, intentamos superarlo con un pequeño "autoengaño", que en la mayoría de ocasiones libera un poco.
    TOD@S deberíamos de ser un poco Steve Jobs en ese sentido, el de ver que todo es posible y animar a los demás a verlo.
    Realmente, todos podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos; lo importante es ponerse a ello. Creamos ;)

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